Biografía de Roger Bacon

Monje, filósofo y teólogo inglés (Ilchester?, 1220 – Oxford, 1292).

Llamado el doctor admirable, se le considera uno de los más ilustres eruditos en los anales de la historia. Tras estudiar primero en Oxford y luego en París, en 1251 regresó a Oxford, donde se dedicó a los estudios científicos y escribió algunas de sus obras, como Metaphysica o De speculis.

En 1257 ingresó en la orden franciscana, pero sus comentarios a la obra de Aristóteles le acarrearon la prohibición de seguir enseñando, tras lo cual volvió a París. Poseía profundos conocimientos de varias lenguas, a cuyo estudio se dedicó con afán, especialmente al latín, griego, árabe y hebreo. Vaticinó el papel fundamental que las matemáticas desempeñarían en el ámbito de otras ciencias, y afirmó que el cálculo era la primera de todas ellas. Fue uno de los primeros en advertir los errores del calendario juliano, cuya reforma propugnó. Juzgó deficiente el sistema astronómico de Ptolomeo, y en física, sobre todo en óptica, se adelantó a Galileo y a Newton al formular acertadas observaciones sobre multitud de fenómenos, como el funcionamiento de los espejos esféricos o al idear una teoría para explicar el arco iris. En química se le considera el inventor de la pólvora de cañón, cuya fórmula aparece en sus escritos, aunque se cree que la tomó de los árabes. Describió varios ingenios mecánicos: barcos, automóviles y máquinas voladoras, que aparecen en su tratado De mirabilis potestate artis et naturae (1251).

En filosofía fue autor del método experimental y precursor de su compatriota Francis Bacon. Se preocupó de los principales problemas filosóficos de su tiempo: la forma, la materia, la individualización, etc. Describió dos clases de observaciones empíricas: una pasiva y vulgar, y otra activa y científica. No obstante, su proyecto científico se basa en la fe (toda ciencia se apoya en la teología), que es un don de Dios.

Por sus experimentos químicos fue acusado de hechicero, pero, protegido por el papa Clemente IV, pudo librarse de los odios y continuar sus trabajos científicos. De esta época data su principal obra, Opus maius (1267-1268), compuesta de siete partes que tratan de las causas de los errores, de las relaciones entre filosofía y teología, del lenguaje, matemáticas, teoría de la perspectiva, conocimiento experimental y ética. Le siguieron Opus minus, complemento de la anterior, y, finalmente, Opus tertium, que resume el contenido de los dos anteriores y agrega nuevas consideraciones.

Muerto Clemente IV, fue nuevamente blanco de los odios y envidias por parte de los hermanos de su Orden, siendo condenado a prisión, de la que no salió hasta la muerte de Nicolás IV, sucesor de Clemente IV. Su último trabajo fue Compendium studii theologiae, que dejó inacabado.

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