Biografía de Alejandro III de Rusia

Zar de Rusia (San Petersburgo, 10 de marzo de 1845 – Livadiya, 1 de noviembre de 1894).

Segundo hijo de Alejandro II, su educación fue encomendada a Konstantin Pobedonostsev, jurista y procurador del Santo Sínodo que de inculcó el más radical conservadurismo ideológico y político, la doctrina paneslavista y la supremacía de la Iglesia ortodoxa.

En 1566 contrajo matrimonio con la princesa Dagmar, hija de Cristián IX de Dinamarca. Subió al trono en el año 1881, tras la muerte en atentado terrorista de su padre, pero no fue coronado hasta 1883 por temor a un nuevo atentado.

Durante su reinado practicó una autocracia intransigente que anuló las tímidas reformas políticas y sociales introducidas por su padre. En este sentido, restableció la censura de prensa (1881), derogó la autonomía de que gozaban las universidades (1884) e invalidó las reformas introducidas en la enseñanza, hasta el punto de limitar el acceso a la escuela a las clases humildes y a los judíos (1887).

La nobleza recuperó con creces la hegemonía perdida durante dos reinados anteriores y los movimientos de oposición, especialmente el nihilismo, fueron perseguidos hasta el exterminio. La progresiva industrialización del país dio lugar a una nueva clase social, el proletariado urbano, que abrazó las ideas socialistas y respondió al radicalismo autoritario con el radicalismo revolucionario.

El propio zar fue víctima de dos atentados, en los años 1887 y 1888.

Las relaciones de Rusia con las potencias europeas se caracterizaron por el distanciamiento ideológico, aunque esto no impidió que mantuviera alianzas políticas y militares que cambiaron a do largo de su reinado, de acuerdo con los intereses de su política exterior.

En 1881 renovó la participación rusa en la Triple Alianza, junto a Alemania y Austria, y en 1887 acordó con Bismarck un pacto de gran alcance entre Rusia y Alemania, pero en 1892 pactó con el presidente republicano de Francia Sadi Carnot a cambio de un importante crédito financiero.

Alejandro III dio continuidad a la política de rusificación iniciada por su padre en Polonia, los países Bálticos y Finlandia, y en el exterior continuó la expansión rusa por Asta Central.

Culminó la conquista del Turkestán y avanzó hasta Fergana y Pamir (1893), en los límites de China y Afganistán, sin que una anunciada intervención de Gran Bretaña llegara a materializarse. Por otra parte, impulsó la creación de grandes vías de comunicación que unieran las tierras más extremas de su imperio a la capital, como el ferrocarril del Caspio, construido entre 1883 y 1886, y el transiberiano, cuya primera fase se construyó entre 1891 y 1904.

Autor entrada: Diego Torres

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