Biografía de Alejandro VI

Papa español (Xátiva, 1 de enero de 1431 – Roma, 18 de agosto de 1503).

Bautizado con el nombre de Roderic Llançol i de Borja, Alejandro VI fue miembro de una familia noble valenciana, siendo destinado desde su infancia a la carrera eclesiástica.

En 1449 se trasladó a Italia y en 1455 se doctoró en derecho canónico en la Universidad de Bolonia; probablemente fue ordenado sacerdote en 1458 o 1459. En 1455 su tío Alfons de Borja accedió al pontificado con el nombre de Calixto III y le nombró cardenal en 1456, y en 1457 vicecanciller de la Iglesia. En los años siguientes presidió diversas misiones diplomáticas por encargo papal, acumuló un gran número de títulos y rentas, y se convirtió en una de las figuras más influyentes de Roma.

Se le atribuyen un mínimo de diez hijos, los cuatro primeros fruto de sus relaciones con Vannozza Cattanei. Mantuvo su cargo eclesiástico sin interrupción durante los papados de Calixto III, Pío II, Paulo II, Sixto IV e Inocencio VIII.

Elegido papa en 1492, convirtiéndose así en el Sumo Pontífice nº 214 de la Iglesia católica, defendió la independencia y el poder de la Iglesia y, como jefe de Estado, mantuvo una política beligerante para extender los dominios territoriales de Roma.

En los primeros años, buscó la ayuda política y militar de los reyes de la corona de Aragón para contrarrestar las pretensiones de Carlos VIII de Francia sobre Nápoles, y con este objetivo casó a sus hijos Jofre, Joan y Lucrècia con miembros de la nobleza catalanoaragonesa. Sin embargo, a partir de 1499, la hegemonía hispánica en Italia le inclinó a alinearse con el rey de Francia, y casó a su hijo César con una hermana del rey de Navarra, bajo la órbita francesa.

Con anterioridad, en 1493, determinó mediante una bula el reparto de las áreas de influencia colonial de Portugal y España, que fueron aceptadas por el Tratado de Tordesillas.

Como cabeza visible de la Iglesia, defendió con severidad la ortodoxia. En 1493 renovó la bula In CoenaDomini contra los herejes y en 1498 reprimió con dureza el fanatismo puritano de Girolamo Savonarola, a quien condenó a ser quemado vivo.

Por otra parte, aprobó la nueva orden de san Francisco de Paula (1493), favoreció la evangelización de las nuevas tierras de América y acogió a los judíos expulsados de España.

En Roma, mantuvo su autoridad frente a las intrigas de la nobleza local y promovió importantes realizaciones, como la restauración del castillo de Sant’Angelo, la ampliación de la universidad y la construcción del nuevo palacio de la vicecancillería. Encargó a Miguel Angel la Pietà y a Pinturicchio los frescos de algunas salas del Vaticano.

Alejandro VI encarna la imagen del papa renacentista, rodeado por una corte refinada y acostumbrada a los excesos carnales, dedicado en primer lugar a la defensa de los intereses temporales del Vaticano y protector de las ambiciones de su familia. Sin embargo la leyenda ha exagerado estos términos hasta atribuirle un talante depravado que sin duda no se corresponde con la realidad.

Autor entrada: Diego Torres

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