Biografía de Alfonso III El Magno

Rey de Asturias y Galicia (838 – Zamora, 910).

Hijo de Ordoño I, a la muerte de su padre (866) recayó en él la sucesión, pero el conde de Galicia, Fruela Bermúdez, le usurpó el trono. Obligado a huir al territorio castellano, pudo recuperar muy pronto la corona a causa de la muerte de su rival.

A lo largo de su reinado sostuvo frecuentes luchas con los musulmanes, pero también treguas y alianzas, de tal modo que pudo aprovechar los enfrentamientos internos de al-Ándalus en beneficio de la expansión del reino asturiano. Se enfrentó también a los vascos, y aunque sofocó la rebelión de los alaveses, fue derrotado en Arrigornaga por los vizcaínos.

Su posterior matrimonio con la princesa Jimena de Navarra le permitió establecer una nueva política de alianzas en la zona.

En el año 872 intervino en las luchas internas de al-Ándalus junto a la familia muladita Banu Qasi, que entre los siglos VIII y X consiguió establecer un reino propio independiente del emirato de Córdoba.

Más tarde colaboró con los muladitas de Mérida, gobernados por Ibn Marwan, y derrotó al emir de Córdoba, Muhammad l, a orillas del Duero (876). Sin embargo, en una acción posterior de represalia, el emir obligó a Ibn Marwan a huir de Badajoz, y éste optó por rendir vasallaje a Alfonso III (877).

Muhammad I planeó una nueva acción de mayor alcance para poner fin a la política intervencionista del rey asturiano, pero su ejército fue derrotado en Polvoraria y Valdemora y el emir de Córdoba tuvo que aceptar una tregua por primera vez en la historia de la Reconquista (878). Sin embargo, Alfonso II no la respetó y aprovechó en cambio las revueltas que por entonces sacudían al-Ándalus para atacar de nuevo al emir Muhammad I y extender sus fronteras hasta el Tajo y el territorio castellano (881).

En las nuevas tierras ordenó la repoblación de las villas y la construcción de numerosos castillos, que dieron origen al nombre de la región, Castilla.

En sus últimos años, la voluntad de repartir dominios asturianos entre sus hijos fue motivo de una grave crisis interior, y finalmente de una guerra civil, puesto que rompía con la tradición visigótica de transmitir de forma indivisa el poder. Intervinieron su esposa Jimena, sus hijos Ordoño y Fruela y una parte de la nobleza, y al parecer en el año 910 Alfonso III fue destronado y confinado en Zamora, donde murió después de encabezar una peregrinación a Santiago de Compostela.

A su muerte el reino se repartió definitivamente entre sus hijos: a García le correspondió León; a Ordoño, Galicia; y a Fruela, Asturias.

Autor entrada: Diego Torres

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