Biografía de Atila

Rey de los hunos (?, h. 385 – Panonia, 453).

Atila y su hermano Bleda sucedieron en el trono a su tío Ruas hacia el año 432. En el 445 Bleda fue asesinado acaso por el propio Atila, que se convirtió en el rey único de los hunos e intentó unir bajo su dirección a todas las tribus de su raza y también a otros pueblos bárbaros aliados.

Procedente de Tartaria, ocupó gran parte de la Rusia meridional, Ucrania y la cuenca del Danubio, y efectuó repetidas incursiones de saqueo en los territorios romanos. Incapaces de contrarrestar el ímpetu de sus tropas, los emperadores de Oriente y de Occidente tuvieron que pactar con él.

Valentiniano III, en Oriente, le tributó paga de general como si formara parte de su ejército. Pero se opuso a la pretensión de Atila de casarse con Honoria, hermana del emperador, y los hunos arrasaron los territorios del Imperio romano de Oriente.

Por su parte, Teodosio II, emperador de Occidente, le pagó un tributo en oro a cambio de la paz. Pero su sucesor, Marciano I, se negó a mantener esta práctica. Por entonces Atila y sus tropas se hallaban en la Galia, donde la crueldad de sus incursiones valió al rey de los hunos el sobrenombre de «Azote de Dios». También se dice que Othar, el nombre del caballo de Atila, «donde pisaba, no volvía a crecer la hierba». El emperador Marciano mandó al general Aecio para impedir el avance de Atila hacia Italia, y las tropas romanas consiguieron que levantara el sitio de Orleans.

En el 451 Aecio reunió un importante ejército con la colaboración del rey franco Meroveo y el rey visigodo Teodorico, y se enfrentó a los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos, en las proximidades de Châlons-sur-Marne. Atila fue derrotado, pero con los restos de su ejército cruzó Italia arrasando cuanto encontraba a su paso y llegó a las puertas de Roma. Sólo la intervención personal del anciano papa León I pudo impedir que destruyera la ciudad.

Después se retiró a sus territorios de Panonia, en la actual Hungría, pero en los últimos años de su vida regresó a Italia y saqueó el valle del río Po. Después de su muerte las desavenencias de sus sucesores y la diversidad de los pueblos que reunió bajo su mando determinaron la desintegración del poder de los hunos.

Atila tuvo a Ildico, una princesa germana, como su última esposa y dejó como descendientes a sus seis hijos: Csaba, Dengizik, Elak, Ernakh, Eitil y Erp.

Autor entrada: Diego Torres

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