Biografía de Calígula

Emperador romano (Anzio, 31 de agosto de 12 d. C. – Roma, 24 de enero de 41 d. C.). Su verdadero nombre es Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como Cayo César o Calígula.

Hijo de Germánico y Agripina la Mayor y nieto de Tiberio por adopción, sucedió en el trono a su abuelo (año 37-41 d. C.). Recibió formación militar y debió a sus soldados el apodo de Calígula (diminutivo de la palabra latina caliga, cuyo significado es bota de soldado). Su atractivo personal y el recuerdo que el pueblo conservaba de su abuelo Tiberio le proporcionaron una gran popularidad entre el ejército y el pueblo, por lo que subió al trono en medio del entusiasmo general.

Inició una época de tolerancia política aboliendo la ley de majestad. Los poderes tradicionales romanos, las magistraturas y los comicios recobraron con él la totalidad de sus prerrogativas. Redujo el impuesto sobre las ventas, muy impopular en Roma y en el resto de Italia, y llevó a cabo otras reformas en favor del pueblo y del ejército.

Pero este período de prosperidad sólo duró ocho meses. Calígula enfermó mentalmente y su conducta se volvió cruel y desatinada, cometiendo numerosos crímenes y gobernando despóticamente.

Durante su vida tuvo cuatro esposas, entre ellas su hermana Julia Drusila, con quien contrajo matrimonio y por la que sentía un deseo incestuoso y a la que finalmente asesinó. Posteriormente se volvió a casar, con la que fue su última cónyuge, Milonia Cesonia, teniendo como descendiente a su única hija, Julia Drusila (llamada igual que su tía). Calígula también tuvo dos hijos: Tiberio Gemelo y Cayo Ninfidio Sabino.

El último período del reinado de Calígula se caracterizó por las extravagancias y crueldades que originó su megalomanía. Quiso introducir en Roma un despotismo teocrático de tipo oriental con el fin de que el pueblo le adorara como a un dios, para lo que mandó construir un puente entre el Palatino, residencia imperial, y el templo de Júpiter.

Emprendió expediciones a la Galia y Germania que resultaron meras parodias grotescas, fruto de su desequilibrio psíquico. Cuando regresó a Roma cometió todo tipo de atrocidades: decidió nombrar cónsul a su caballo (Incitato), saqueó y dilapidó el tesoro real y asesinó a gran parte de la aristocracia romana para apoderarse de su patrimonio. Llegó a afirmar su deseo de que el pueblo romano no tuviera más que una cabeza para poder cortarla de un solo tajo.

Murió asesinado por un oficial de la guardia pretoriana, Casio Caerea. El Senado romano se negó a incluir su nombre en la lista de emperadores.

Autor entrada: Diego Torres

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