Biografía de Diego Velázquez

Pintor barroco español (Sevilla, bautizado el 6 de junio de 1599 – Madrid, 6 de agosto de 1660). Su nombre completo era Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.

Se formó en Sevilla, en el taller de Francisco Pacheco. En 1618 se casó con Juana Pacheco, hija de Francisco, con quien tendría tres hijos (Francisca de Silva Velázquez y Pacheco, Ignacia de Silva Velázquez y Pacheco, y Antonio de Silva).

En 1622 realizó su primer viaje a Madrid a petición del conde duque de Olivares. Son pocos los detalles que se conocen de los años comprendidos entre 1618 y 1622, aunque ha quedado una importante producción que se caracteriza esencialmente por un deseo de objetividad, por el tratamiento de la técnica del claroscuro y por el uso de una gama cromática limitada, basada sobre todo en los ocres. Algunos ejemplos son Vieja friendo huevos (1618), Jesús con Marta y María (1618), Aguador de Sevilla (1620-1621), Epifanía (1619), Retrato de Jerónima de la Fuente (1620).

En 1623 se trasladó definitivamente a Madrid y fue nombrado pintor del rey. De esta época es una serie de retratos reales como Felipe IV (1624), El Conde-duque de Olivares (1625), Infante Don Carlos (1627-1629) y algunos retratos anónimos, como Retrato de hombre. Con Los borrachos (1628), el autor se adentra en la turbiedad profunda de la mente ebria.

Aconsejado por Rubens, de 1629 a 1631 residió en Italia, donde conoció la obra más influyente de su tiempo. De esta estancia son La túnica de José (1630), La fragua de Vulcano (1632), composición mitológica con un tratamiento realista, María de Austria, reina de Hungría (1630), y seguramente dos pequeños paisajes de la Villa Médici que anuncian la pincelada suelta del futuro impresionismo.

La llamada segunda etapa madrileña se extendió entre 1630 y 1649, época en la que el pintor trabajó intensamente. Con El retrato del príncipe Baltasar Carlos (1632) Velázquez inició una nueva fase en su técnica basada más en la impresión visual que en la modelación de la forma tal como es. El uso de esta técnica pictórica se confirma plenamente en Retrato de Felipe IV (1633-1634) y en el Retrato ecuestre del conde-duque de Olivares (1636-1638).

Entre 1634 y 1635 pintó, entre otros, para el salón de Reinos del palacio del Buen Retiro, La rendición de Breda (1632-1636) único cuadro del autor de tema histórico.

En 1649 Velázquez viajó nuevamente a Italia con la misión oficial de adquirir obras de arte para la colección real. Fue nombrado académico de San Luca de Roma donde pintó numerosos retratos, como el de Inocencio X (1650).

De vuelta a Madrid (1651) ocupó el cargo de aposentador real, que le aseguraba la subsistencia. En esta última etapa, el pintor realizó algunas de sus obras más geniales, como Las Meninas (1656) y Las hilanderas (1657) y los retratos de Mariana de Austria (1652). La infanta Margarita (1659) y El príncipe Felipe Próspero (1659).

Autor entrada: Diego Torres

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