Biografía de Edgar Degas

Pintor impresionista francés (París, 19 de julio de 1834 – 27 de septiembre de 1917). Su verdadero nombre es Edgar-Hilaire-Germain De Gas.

Su padre, viudo desde 1847 y aficionado a organizar recepciones de honor en su casa, dirigió una próspera sucursal bancaria en París. Por influencia paterna, Degas se vio obligado a estudiar derecho, pero en 1855 consiguió ingresar en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París. Parte de su formación, simultánea a la académica, se desarrolló en el taller particular de Louis Lamothe, discípulo de Ingres.

Al finalizar sus estudios se trasladó a Italia para aprender la técnica pictórica renacentista y decidió quedarse allí durante un tiempo. Cuando volvió a París en 1862 conoció al pintor Manet, junto al que más adelante pintó varios lienzos en Boulogne. Degas entró a formar parte activa en las tertulias del café Guerbois, cuyos componentes se identificaban con el impresionismo como concepción artística.

En 1874 expuso por primera vez, junto con otros pintores afincados en París, en la que puede considerarse la primera exposición de pintura impresionista. Hasta 1886 Degas formó parte de todas las exposiciones colectivas organizadas por los impresionistas. Sólo mostró su obra individualmente una vez, en París, en 1893. A partir de ese año su visión comenzó a disminuir y su pintura no evolucionó más.

Según algunos críticos de arte el cenit de la formación artística de Degas se expresó en Madame Hertel (1865).

La pintura de Degas, desde sus inicios, estuvo profundamente influenciada por el romanticismo de Delacroix y por el clasicismo de Ingres. Degas trató de aunar ambos estilos en un difícil equilibrio; conjugó un notable colorido mediante un tratamiento específico de la luz con un interés predominante por la línea y la composición.

Sus obras, aparentemente espontáneas, entrañan el arte del cálculo y la geometría. El enfoque de la representación pictórica, basada en perspectivas inusitadas como primeros planos, etc., marcó una ruptura con el equilibrio compositivo de la representación tradicional, devolviendo al espacio pictórico la espontaneidad perdida; Place de la Concorde y Al caer el telón dan buena muestra de ello. Así, es en la expresión del movimiento, en especial en la del cuerpo humano, donde reside la esencia de la obra de Degas.

Son célebres las posturas gráciles de sus bailarinas, el movimiento armonioso del jinete o el frenético del music-hall que pueden apreciarse en El ballet de «Roberto el Diablo» (1872), La sala de danza en la Ópera (1874) y Jockeys aficionados cerca de un carruaje (1874). Supo desarrollar una técnica que capta el movimiento ininterrumpido con el que el espectador rompe los angostos límites del cuadro. Puede afirmarse que Degas revolucionó especialmente la representación del caballo en acción.

En la última época de su actividad artística tendió a simplificar las formas y, a raíz de su deficiencia visual, abandonó progresivamente la pintura al óleo por la técnica al pastel o el grabado al aguafuerte. Obras de esta última época son Miss Lola en el circo Fernando (1913), Las bailarinas a medio cuerpo (1914) y Las bailarinas azules (1915).

Autor entrada: Diego Torres

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.