Biografía de Édouard Manet

Pintor impresionista francés (París, 23 de enero de 1832 – 30 de abril de 1883).

Perteneciente a una familia de la alta burguesía, realizó estudios clásicos. Rechazado en los exámenes, convenció a su padre para que le permitiera cultivar sus inclinaciones artísticas, Manet pensó que la renovación de la pintura debía realizarse desde el interior de la tradición, y por ello estudió las obras de los grandes maestros y viajó a Italia, Holanda, Alemania, Austria y España.

Se interesó por los artistas que como Giorgione, Tiziano, los holandeses del siglo XVII, Goya y sobre todo Velázquez habían hecho del color y de la expresión tonal la esencia de su pintura.

Empleó la referencia del arte japonés para resolver el problema espacial tradicional en términos de claroscuros y perspectivas bidimensionales definidas por el contorno.

Su amigo Baudelaire le sirvió de inspiración, sobre todo en la elección del tema de la vida cotidiana, en obras como Bebedor de ajenjo (Museo de Copenhague, 1858) y Música en las Tullerías (Galería Nacional de Londres, 1860).

Tras su primer éxito en el Salón de 1861 con Guitarrista español (Musco Metropolitano de Nueva York), su pintura suscitó un permanente escándalo en los ambientes oficiales, convirtiéndose en objeto de polémicas, convencido de que la renovación debería realizarse a través de las instituciones oficiales, la Academia y el Salón. Para evitar las negativas del jurado, organizaba muestras personales en su estudio. No participó en las exposiciones de sus amigos impresionistas para no alimentar la polémica.

Manet realizó en 1863 las dos grandes obras con las cuales se suele señalar el comienzo de la pintura moderna: Almuerzo campestre y Olimpia (ambos en el Museo d’Orsay). En ellos reelaboró temas clásicos; en el primero, el Concierto campestre de Tiziano, y en el segundo, Venus de Urbino.

Propuso a un público escandalizado personajes actuales y marginales, y a una crítica otro tanto escandalizada y feroz, la abolición de los volúmenes, de la perspectiva, de las medias tintas y del claroscuro y el empleo de los colores planos, sólidamente recortados por que se contraponen en hábiles contrastes, que resplandecen junto a negros rutilantes.

En los años siguientes comenzó a componer naturalezas muertas, con amplios trazos de color pastoso. Su profundización en la pintura española, particularmente la de Velázquez, es evidente en El pífano del regimiento (Museo d’Orsay, 1866), en las diversas versiones de La ejecución de Maximiliano de México (1867) y en Almuerzo en el taller (1868).

Su evolución en sentido impresionista se llevó a cabo después de 1873, pero el interés de Manet permaneció siempre ligado a la figura; además, no dudó en emplear colores como el negro y combinaciones sin tener en cuenta las reglas de la complementariedad. Paralelamente desarrolló una temática naturalista con los medios expresivos más audaces y dispares.

Autor entrada: Diego Torres

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