Biografía de Eduardo Chillida

Escultor español (San Sebastián, 10 de enero de 1924 – 19 de agosto de 2002). Su nombre completo era Eduardo Chillida Juantegui.

Fue el tercer hijo del matrimonio formado por Pedro Chillida y la soprano Carmen Juantegui. La Guerra Civil española que coincidió con su infancia, le afectó sensiblemente, contribuyendo a su búsqueda de la soledad como huida de una forma de vivir rutinaria. Durante su juventud jugó como portero de fútbol en la Real Sociedad de San Sebastián, donde sólo disputó catorce partidos ya que tuvo que abandonar el deporte a nivel profesional debido a una lesión.

Entre 1942 y 1947 estudio arquitectura en la Universidad de Madrid, que mas tarde abandonó ante la imposibilidad de materializar personalmente las ideas desarrolladas en sus proyectos. Poco después se inició en el aprendizaje de la escultura en yeso y arcilla. En 1948 se traslado a París y empezó a trabajar el hierro.

En 1951 dejo Francia y se instaló otra vez en Hernani (Guipúzcoa). Su primera obra conocida, Torso femenino (realizada en piedra), la expuso en el Salón de Mayo de 1949.

El hierro es el material preferente en sus obras, aunque también utiliza la madera, el alabastro, el granito, el acero y, últimamente, el hormigón armado. De sus esculturas en hierro destacan Haizezko orracia (El peine del viento. 1953), Ikara haundi (Rumores de límites, 1960-1969) y la serie Gnomon (1900).

Simultáneamente a la realización de los Gnomon empezó su producción en madera con la serie Abesti gora (Canción ascendente). Sus obras en alabastro, Elogio de la luz y Elogios de la arquitectura, son la respuesta a la constante búsqueda de la luz de Chillida.

En la década de 1970 volvió a la escultura pétrea de sus inicios con la utilización del granito. A partir de 1968 utilizó el acero esporádicamente en esculturas como Articulación libre, Lugar, Alrededor del vacío…

Chillida presenta en sus obras un afán por lograr una relación entre el valor escultórico de la creación y el valor artesano del trabajo del herrero en la técnica de la forja y en la del soplete para soldar y cortar. Parte del volumen para llegar a una expresiva síntesis de la superficie y de la línea. No concibe una trayectoria lineal sin entender antes el espacio global al que va adscrito.

Al igual que para Pablo Gargallo y Julio González, las obras de Gaudí son el precedente directo de las esculturas de Eduardo Chillida.

En 1958 fue premiado en la Bienal de Venecia, lo que le proporcionó el reconocimiento internacional. Recibió además el premio Kandinsky (1960), el Carnegie Internacional (1964) y el premio Andrew Mellon (1979).

Autor entrada: Diego Torres

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