Biografía de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, Tercer Duque de Alba

Militar y político español (Piedrahíta, 29 de octubre de 1507 – Lisboa, 11 de diciembre de 1582). También conocido como el «Gran Duque de Alba» y «el Grande».

Hijo de García de Toledo y de Beatriz Pimentel, sucedió a su abuelo, el segundo duque, y sirvió a los monarcas Carlos I y Felipe II. Sus gestas militares y su influencia en la corte le valieron el sobrenombre de «gran duque de Alba».

En 1542 defendió Cataluña y Navarra de las tropas francesas, y en 1547 derrotó a la liga de Esmalcalda, dirigida por el elector de Sajonia, en la batalla de Mühlberg. Nombrado virrey de Nápoles (1556), defendió la ciudad durante la guerra de Felipe II contra los Estados Pontificios y obligó al papa Paulo IV a pedir la paz e implorar el perdón real (1557).

En 1567 fue nombrado gobernador de Flandes con el objetivo de pacificar los Países Bajos e imponer la intransigencia religiosa de Felipe II. Desencadenó una violenta represión e instauró el Tribunal de los Tumultos, conocido como «Tribunal de la Sangre», que condenó a muerte a los dirigentes protestantes, entre ellos los condes de Hegmont y de Horn.

En 1568 sus tropas frenaron el avance de Luis de Nassau en Gueming y de Guillermo de Orange en el Brabante. Pero la creación de un impuesto permanente que gravaba las transacciones (1571) provocó el levantamiento del país y la unión de protestantes y católicos, que, dirigidos de nuevo por Luis de Nassau y Guillermo de Orange, ocuparon Valenciennes, Mons y el Brabante. Esta situación determinó que Felipe II le relevara de su cargo para nombrar a Lluís de Requesens, de talante más moderado (1573).

En los años siguientes, el duque de Alba fue retenido preso en Uceda, a causa de un altercado motivado por uno de sus hijos, hasta que en 1580 el rey le liberó para encomendarle la campaña de Portugal, que culminó con la victoria de las pretensiones hereditarias de Felipe II. Son célebres las palabras que el duque le dirigió con este motivo: «Sois el único monarca de la tierra que sacáis de la prisión a un general para daros otra corona.»

En la hora de su muerte, fue asistido por fray Luis de Granada.

Autor entrada: Diego Torres

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