Biografía de Henri de Toulouse-Lautrec

Pintor postimpresionista francés (Albi, 24 de noviembre de 1864 – Malromé, 9 de septiembre de 1901). Su verdadero nombre es Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa, más conocido por su nombre simplificado de Toulouse-Lautrec.

Descendiente de los condes de Tolosa, de niño padeció serios problemas de salud. A los catorce años sufrió dos caídas accidentales que le dejaron como secuela física la imposibilidad de crecer y una acusada deformidad.

En sus inicios como pintor, aconsejado por el artista René Princeteau, realizó diversas obras sobre caballos. En 1881 se trasladó a París, donde asistió a la Escuela de Bellas Artes y fue discípulo de pintores como L.J.F. Bonnat y F.P. Cormon, y entabló amistad con Van Gogh.

Dada su óptima situación económica, se mudó, dentro de la misma ciudad, a Montmartre, y comenzó a visitar los locales de variedades de sus calles, como los cabarets Mirliton y Moulin Rouge, con los que quedó cautivado, y para los que creó los múltiples carteles que le hicieron famoso, donde recreó las figuras de reconocidas vedettes del momento, como Yvette Guilbert, Jane Avril, La Goulue y Valentin le Désossé.

También reflejó en sus obras la vida de los cafés, los prostíbulos, el circo, el velódromo, el teatro y escenas al aire libre, en forma de pinturas, grabados, litografías para los carteles publicitarios, dibujos o cuadros realizados mediante la técnica del pastel.

En 1889 mostró sus creaciones en una exposición en el Salón de los Independientes y, cuatro años más tarde, en la galería Goupil. En 1895 decoró con varios lienzos la barraca de feria propiedad de la artista La Goulue. A lo largo de su vida hizo diversos viajes por países europeos, como Gran Bretaña, Bélgica y España. En 1899 padeció un trastorno mental del que llegó a recuperarse, aunque falleció dos años más tarde de un ataque de parálisis.

No tuvo muy buena reputación entre la sociedad francesa del momento, que le ridiculizó. Llevó una vida desordenada, en la que prevaleció el mundo de la noche, del que fue un perfecto cronista gráfico. Algunas de sus obras más conocidas son La bebedora (1889), Les ambassadeurs (1892), Baile en el Moulin Rouge, El paseo del Moulin Rouge, La bailarina, La dama de la sombrilla, La dama del jardín, Carmen Gaudin de frente, En el salón de la rue des Moulins y Cha-u-Kao en el camerino.

Su obra, especialmente la de los primeros años, de nota una acusada influencia de los impresionistas, de H.G.E. Degas y de los grabados de estampas japonesas. Después adquirió una personalidad expresionista propia muy característica, en la que dominó la plasmación del movimiento mediante un trazo ágil y rápido y un acusado contraste cromático. Los pintores postimpresionistas entendieron la pintura como medio de expresión de sus sentimientos, pero con una acentuada individualidad.

Autor entrada: Diego Torres

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