Biografía de Heráclito

Filósofo griego (Éfeso, Asia Menor, h. 540 a.C. – h. 480 a.C.).

Nació en el seno de una familia aristocrática, cuyos antepasados habían reinado en Éfeso. Posiblemente mantuvo correspondencia con el rey de Persia, Darío, pues Éfeso fue la única ciudad de Jonia que no participó en la revuelta contra los persas (498 a.C.).

De talante insociable y aristocraticista, manifestó gran desprecio tanto por sus contemporáneos como por los pensadores que lo precedieron, especialmente Pitágoras.

Expuso su doctrina filosófica en una obra dedicada a la diosa Artemisa, Sobre la naturaleza, de la que se conservan algunos fragmentos, por su redacción, este tratado se parece a algunos textos religiosos de Oriente.

Para Heráclito, el mundo ha surgido de un fuego eternamente vivo, regulado por una ley natural que no se corresponde con la voluntad de ningún dios. Esta ley se denomina logos, y la verdadera sabiduría consiste en alcanzar la comprensión de su norma eterna.

De las diferentes metamorfosis del fuego original nacieron los demás elementos básicos (agua, aire y tierra). Cuando el fuego abandona el cuerpo humano, sólo quedan en éste tierra y agua muertas; para evitar este humedecimiento del alma, recomendó renunciar en lo posible a las pasiones y bebidas alcohólicas.

El mundo, según Heráclito, está sometido a un proceso de continuo cambio, de consunción y regeneración; su existencia es devenir y queda expresada con la célebre sentencia panta rhei (todo fluye). La impresión de que el mundo es una realidad estable se debe a la torpeza de los sentidos humanos, que engañan con sus percepciones inexactas. Con este principio se oponía a la doctrina de Parménides, que postulaba la existencia de un ser inmóvil e inmutable; si el pensamiento de Parménides resulta meditabundo y sereno, la filosofía de Heráclito es vitalista.

Durante este proceso de cambio perpetuo, todas las cosas se convierten en su opuesto (lo caliente se hace frio, lo grande disminuye, lo pequeño crece, etc.) porque las aparentes contradicciones sólo son manifestaciones de una sola sustancia original, la unidad real y viva es la que resulta de la concordancia de los contrarios. Pero estas mutaciones se realizan a través de la lucha, que es por tanto natural y beneficiosa.

De este principio, Heráclito no dudó en entrar consecuencias políticas: La guerra escribió es la madre de todas las cosas, a unos los muestra como dioses y a otros como hombres, a unos los hace es clavos y a otros libres.

Heráclito fue llamado el Oscuro por la profundidad de sus pensamientos, que influyeron sobre los sofistas, el estoicismo, Platón y Aristóteles. Muchos siglos más tarde, los filósofos dialécticos recuperaron el estudio de sus textos.

Autor entrada: Diego Torres

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