Biografía de Ignacio Agustí

Escritor realista español en lenguas catalana y castelana (Lliçà de Vall, 3 de septiembre de 1913 – Barcelona, 26 de febrero de 1974).

Nacido en el seno de una familia acomodada, estudió bachillerato con los jesuitas y se licenció en derecho en Barcelona. Sus primeras obras las escribió en catalán: los poemarios El velar (1932) y Diagonal (1933), el drama en verso L’esfondrada (1934), y la pieza teatral Benaventurats els lladres (1935).

Afiliado a Falange Española, en agosto de 1936 huyó de Cataluña y se pasó a la zona nacional. Desde entonces cambió su lengua por el castellano y se convirtió en un propagandista de las ideas fascistas del «Estado nuevo», especialmente a través de la revista falangista Destino, de la que fue cofundador en 1937 y en la que figuró como director hasta 1956. Dirigió también el diario ultra El Español.

En 1939 fue, con Álvaro Cunqueiro, Luis Rosales, José María Pemán y Dionisio Ridruejo, entre otros, uno de los poetas participantes en Corona de sonetos, en honor de José Antonio Primo de Rivera, que publicó la Editorial Jerarquía. Sus artículos de guerra se reunieron en Un siglo de Cataluña (1940).

Fue corresponsal de La Vanguardia en Suiza en 1942. Ese mismo año publicó su primera novela, Surcos, Con el tiempo, en su obra su militancia dejó de ser explícita y se limitó a la añoranza de un pasado burgués que idealizaba a través de la nostalgia.

Con Mariona Rebull (1944) emprendió la pentalogía La ceniza fue árbol, que completó con El viudo Rius (1946), Desiderio (1957), 19 de Julio (1967) y Guerra civil (1972). La obra, de un trasnochado realismo decimonónico, describe los avatares de una familia industrial catalana desde el siglo XIX hasta el final de la Guerra Civil española.

En 1945 fundó el Premio Nadal. Entre otros galardones, obtuvo los premios Nacional de Literatura y Ciudad de Barcelona, así como los periodísticos Francisco Franco y Mariano de Cavia. Durante unos meses de 1966 dirigió el diario barcelonés Tele-Exprés, referencia obligada de una prensa que tanteaba una tímida apertura y necesitaba de la cobertura legal de alguien al abrigo de toda sospecha.

En los últimos años de su vida presidió el Ateneo Barcelonés y fue presidente y consejero delegado de Editorial Argos.

Autor entrada: Diego Torres

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