Biografía de Juan Ramón Jiménez

Poeta español (Moguer, 24 de diciembre de 1881 – San Juan de Puerto Rico, 29 de mayo de 1958). Su nombre completo era Juan Ramón Jiménez Mantecón.

Estudió el bachillerato en el Colegio de los Jesuitas del Puerto de Santa María (Cádiz). Empezó a estudiar derecho en la Universidad de Sevilla, pero lo abandonó para dedicarse por entero a la actividad artística. Su primera vocación fue la de pintor. Sin embargo, convencido por algunos amigos escritores, decidió orientarse hacia la literatura.

En 1900 realizó su primer viaje a Madrid, donde conoció a Rubén Darío y publicó sus primeras composiciones poéticas, entre ellas Ninfeas y Almas de violeta, textos de un excesivo romanticismo que después repudió.

Le afectó profundamente la muerte de su padre, que murió repentinamente mientras dormía. Esta circunstancia, unida a una enfermedad pulmonar, le obligó a ingresar en el sanatorio francés de Le Bouscat, entre 1901 y 1902, y en otro de las cercanías de Madrid hasta 1905. Por esta época influyeron en su obra lecturas de Bécquer, Rosalía de Castro, Gabriele D’Annunzio y los poetas simbolistas franceses.

Entre 1905 y 1912 residió en Moguer y posteriormente en Madrid hasta 1916. Ese año contrajo matrimonio con Zenobia Camprubí y viajó a Estados Unidos, donde conoció la lirica anglosajona.

Regresó a Madrid y en 1936, como consecuencia de la Guerra Civil, tuvo que exiliarse en Cuba, Estados Unidos y Puerto Rico. Fue agregado cultural de la República española en Washington.

Su obra lírica comenzó con la influencia simbolista y modernista en libros como Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904). Posteriormente evolucionó hacia formas más personales de mayor calidad, depurando su estilo, en Elegías puras (1908-1910), La soledad sonora (1909), Poemas mágicos y dolientes (1911), Pastorales (1911), Estío (1915) y Platero y yo, elegía de carácter autobiográfico que inició en 1907 y publicó en 1914.

Tras su viaje a Estados Unidos comenzó una etapa en la que progresivamente fue eliminando la retórica modernista. Su poesía adoptó una expresión sencilla y exacta buscando un ideal de belleza pura y absoluta.

Persiguió el hallazgo de un ritmo interior, ajustado al poema, sin las imposiciones de la métrica tradicional, en el que las frases fluyeran con una apariencia de libertad. De este período destacan Sonetos espirituales (1917), Diario de un poeta recién casado (1917), Eternidades (1918) y Piedra y cielo (1919), obras que revelaron el mundo interior del poeta.

A partir de su exilio derivó hacia elaboradas formas de panteísmo, mostrando preocupaciones religiosas a través de versos de gran desnudez expresiva en obras como Canción (1936), La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949).

En 1956 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra. A través de su poesía, sus traducciones y su obra en prosa, crítica teórica, ejerció gran influencia entre los jóvenes poetas de la generación del 27 y en generaciones posteriores.

Autor entrada: Diego Torres

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.