Biografía de Plauto

Poeta cómico latino (Sarsina, h. 254 a. C. – Roma, 184 a. C.). Su verdadero nombre era Tito Maccio.

Las noticias sobre su vida son escasas e inciertas. Incluso su propio nombre es dudoso: el sobrenombre de Plauto (en latín, pies planos) pudo estar relacionado con su profesión teatral. El vocablo Maccus, por su parte, se refiere al payaso de la compañía teatral.

Sus comedias, que se representaron desde el 210 a. C. en adelante, le convirtieron en el comediógrafo romano más querido y popular de la época.

Pronto se traslado de su provincia a Roma, Allí empezó trabajando desde muy joven, no se sabe en calidad de que, en el ambiente teatral. Posteriormente logró reunir una cantidad de dinero suficiente para invertir en algunos negocios comerciales, pero perdió todo el dinero amasado en estas actividades y se vio reducido a la pobreza y lleno de deudas. Como consecuencia, tuvo que entrar a trabajar como mozo en casa de un molinero. Hasta ese momento ya había escrito sus tres primeras comedias: Saturio, Addictus y una tercera cuyo titulo no ha llegado hasta nosotros.

Las comedias de Plauto obtuvieron un éxito de público rotundo, gracias a lo cual pudo pagar sus deudas y adquirir una posición privilegiada y digna que le acompañó hasta su muerte. Se dedicó enteramente al teatro, como autor, actor, director de una compañía de cómicos y organizador de espectáculos.

Es importante el hecho de que hubiera sido actor en su juventud, pues sus comedias se adaptan a la escena tan perfectamente como sólo suelen hacerlo las escritas por actores.

Sólo 21 de sus comedias han llegado hasta nosotros, aunque le son atribuidas 130. Sin embargo, dada su popularidad, tuvo gran cantidad de imitadores, por lo que se hicieron pasar por suyas comedias espurias. De todas formas, el crítico Varrón opina que las 21 que han llegado hasta nosotros son auténticas.

Se dedicó exclusivamente al cultivo de la comedia, desechando los géneros del drama y la tragedia. La mayoría de sus obras son variaciones sobre temas conocidos. Algunos títulos representativos son: Miles gloriosus, Stichus (200 a. C.), Pseudolus (191 a. C.), Truculentus o Vidularia. Sus comedias están dedicadas a un público variado en el que domina el elemento popular.

Representó sus obras en teatros improvisados, de madera y muy ruidosos. Su comicidad es explícita y violenta, y reside fundamentalmente en el lenguaje.

Plauto explotó mejor que nadie los recursos del latín, creando una lengua viva y popular, y al mismo tiempo estilizada, que iba desde el insulto grosero hasta la parodia del estilo trágico artificioso.

Autor entrada: Diego Torres

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