Biografía de Proclo

Filósofo y matemático griego (Constantinopla, 8 de febrero de 410 d.C. – Atenas, 17 de abril de 485 d.C.). También conocido como «el Sucesor» o «Diádoco».

Estudió filosofía y matemáticas en la escuela de Alejandría, y sustituyó a Domnino de Larisa como jefe de la escuela neoplatónica de Atenas. Gran filósofo griego, considerado el mayor escolástico del neoplatonismo pagano, fundamentó sus teorías filosóficas en la combinación de la tradición platónico-pitagórica con el aristotelismo y la teosofía de Jámblico. Influenciado por las ideas de este último, Proclo se opuso de forma radical al cristianismo y defendió apasionadamente el paganismo.

Su sistema contribuyó a que las ideas neoplatónicas se extendieran por el mundo árabe y latino durante la Edad Media. El trabajo filosófico árabe más importante por su influencia en la transmisión de las ideas de Proclo fue el Liber de causis, obra que, aun siendo de autor desconocido, se atribuyó erróneamente durante mucho tiempo a Aristóteles, razón que contribuyó a que el aristotelismo medieval conservara siempre cierto matiz platónico. De hecho, dicha obra no era más que un resumen de los Elementos de teología de Proclo, trabajo que ejerció un decisivo influjo en la escolástica medieval.

Las traducciones al latín de Elementos de teología, su obra más importante, y de muchos de sus otros escritos en griego, fueron realizadas en el siglo XIII, lo cual constituyó la fuente principal del conocimiento de la filosofía de Platón en la Edad Media.

Fue autor de numerosas obras, de entre las cuales destacan los Elementos, en la que incluye una concisa exposición de metafísica neoplatónica constituida por 211 proposiciones, los Elementos de física, en la que desarrolló los distintos puntos de vista del pensamiento aristotélico, y la Teología platónica, que explicaba la filosofía de Platón. Además escribió comentarios a diálogos platónicos, que no se han conservado, como a la República, al Timeo, al Teeteto, al Cratilo y al Parménides, entre otros, y también, numerosas obras sobre los más diversos asuntos, Comentario a Euclides I y el Tratado sobre los oráculos.

Asimismo, se interesó en el estudio y desarrollo de otros campos del pensamiento no filosóficos, como la astronomía, la matemática y la gramática. Y en cuanto a su oposición al cristianismo, fue Proclo el último representante del pensamiento antiguo que luchó por cambiar la concepción poco coherente y creacionista que sobre el mundo —a su entender— daba la religión cristiana.

A mediados del siglo XX, se reeditó una biografía de Proclo, La vida de Proclo (1949), que escribió su sucesor Marino, en Atenas.

Autor entrada: Diego Torres

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