Biografía de Protágoras

Filósofo griego (Abdera, 485 a. C. – 410 a. C.).

Sofista anterior a Sócrates, enseñó principalmente en la Atenas del período democrático y es, junto al filósofo Gorgias, el máximo exponente de la sofística.

Protágoras apareció en una época de esplendor de la política ateniense, de pleno desarrollo de la democracia y donde la política era tomada como un arte, una técnica oratoria, un saber específico (el de la persuasión), como pueden ser las matemáticas o la música. Pensaba que había que educar al ser humano para sacar el mayor provecho de aquello que quisiera hacer.

Viajó por toda Grecia y visitó Sicilia e Italia. Se dice que fue él quien trazó las leyes por las que se rigió Thurii, ciudad fundada en el año 443 a. C.

El primer motivo de su actividad filosófico-pedagógica fue la enseñanza de la virtud, ya que creía que el hombre no nace virtuoso sino que aprende a serlo. Enfrentado a la especulación física de la filosofía anterior a él, defendió un relativismo que invalidó todo dogmatismo y llevó hacia una actitud escéptica que alcanza todas las áreas del pensamiento menos la moral: defiende que el ser efectivamente real es aquel que se manifiesta a través de los sentidos; la sensación da un conocimiento válido de las cosas, pero depende de los diversos condicionamientos del hombre. Su escepticismo le valió ser expulsado de Atenas.

En su obra Sobre los dioses dijo que no era capaz de saber si éstos existían o no, ya que hay muchas cosas que impiden averiguarlo, dada la brevedad de la vida de los hombres y la oscuridad que reina en todo lo referente a las divinidades. La figura de Protágoras es la protagonista central del Diálogo de Platón que lleva su nombre.

De la doctrina de Protágoras lo que más ha influido en la posteridad es su relativismo, que se condensa en su famosa frase: «El hombre es la medida de todas las cosas: de las que son en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto que no son.» Aunque la doctrina de Protágoras fue calificada de escéptica, muchos estudiosos han discutido esta afirmación puesto que, según Protágoras, la falta de un criterio absoluto que pueda discernir sobre lo verdadero o lo falso determina que cada cual deba tomar por verdadero lo que se presenta como tal, es decir: cada uno debe hacer valer su propia opinión. Junto a esta opinión individual, norma de la conducta de cada uno, debe ser registrada la opinión general como norma de conducta política y civil. Protágoras sostiene la teoría del pacto social, de la ley, en el sentido de que la vida en sociedad hace posible la virtud, que en el hombre no es innata sino adquirida, y absolutamente necesaria para un ordenamiento y un funcionamiento adecuado de la sociedad.

A Protágoras, en su calidad de sofista, le interesó más el razonamiento lógico que la verdad en sí misma; tenía en la oratoria el arte de convencer y demostrar que se tenía razón aunque no fuera así. De sus obras se conservan sólo breves fragmentos.

Autor entrada: Diego Torres

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