Biografía de Sócrates

Filósofo griego (Alopeke, 470 a. C. – Atenas, 399 a. C.).

Su padre, Sofronisco, fue escultor, y su madre, Fenáreta, comadrona. En su educación infantil se incluyeron las materias de poesía, música y gimnasia, Comenzó por estudiar cuestiones relacionadas con las ciencias naturales, en especial las relativas a la generación de los seres vivos y a los fenómenos de corrupción. Se supone que se formó en el campo de las matemáticas y en los postulados de los expertos en física acerca del mundo.

Su inquietud sobre el verdadero saber de las cosas más allá de las apariencias le llevó a desarrollar un sistema de conversación basado en las preguntas y respuestas, con personas de cualquier condición social, partiendo de un rechazo absoluto del saber adquirido, de modo que sus interlocutores iban exteriorizando el conocimiento que albergaban en su interior, descubriendo que, aunque pensaban que sabían, no tenían ningún conocimiento. Al final del diálogo, las personas interrogadas se quedaban sin argumentos y solicitaban el criterio de Sócrates; entonces, el filósofo se mantenía al margen sin exponer ninguna opinión personal, lo que levantaba reacciones airadas. Este método fundamentado en la dialéctica se conoce como mayéutica.

Su lenguaje sencillo y popular le hizo muy conocido en toda Atenas, ciudad donde permaneció a lo largo de la mayor parte de su vida, en cuyas calles, plaza pública, mercado, gimnasio, casas particulares, etc., puso en práctica su particular diálogo, lleno de ironía y con un profundo conocimiento del ser humano, y de donde sólo salió para ejercer de soldado y para ir a Delfos.

No dejó ninguna obra escrita, ya que su método filosófico siempre tuvo un carácter oral. No obstante, sus conocimientos fueron transmitidos por los escritos de Platón, Jenofonte, Aristófanes, Aristóteles y Aristoxeno. Coincidió con los sofistas en hacer del alma у la moral el objetivo de su filosofía llamado del concepto, ya que siempre perseguía la definición.

Tuvo muchos seguidores entre la juventud. En cambio, la sinceridad e ironía de sus conversaciones políticas y morales le acarrearon muchas enemistades y problemas, en especial entre las autoridades, el teatro y la comedia, que conllevaron su condena a muerte, tras ser acusado de corrupción de los jóvenes y de desconocimiento de los dioses nacionales.

Se negó a optar por el exilio y a evadirse de la cárcel, de modo que murió ingiriendo cicuta, que tomó mientras conversaba. Su proceso y muerte fueron expuestos por Platón en la Apología de Sócrates, el Critón y el Fedón.

Sócrates fue considerado por Immanuel Kant como un ideal de la razón, y por Hegel como un verdadero filósofo que vivió y experimentó su ideario en vez de plasmarlo en papel.

Autor entrada: Diego Torres

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