Biografía de Tapputi

Química (Mesopotamia babilónica, alrededor del 1200 a. C.). También conocida como Tapputi-Belatekallim.

Tapputi es considerada la primera química de la historia, su vida transcurrió en la antigua Mesopotamia, y junto con su colega conocida solo como Nina, desarrolló fórmulas, técnicas y herramientas para la fabricación de perfumes que han perdurado durante milenios.

El hallazgo de la existencia de Tapputi se puede datar gracias a una tablilla de arcilla de la Edad de Bronce que data de alrededor del 1200 a. C. encontrada en el antiguo reino babilónico, la cual relata la historia de estas dos mujeres, Tapputi Belatekallim y Ninu, perfumistas en la corte del rey. Escrita en escritura cuneiforme y tallada en arcilla húmeda, esta inscripción proporciona detalles sobre la vida, el trabajo y la reputación de estas dos mujeres químicas.

En la Mesopotamia de la Edad del Bronce, el perfume era un producto importante y ampliamente utilizado que requería habilidades especiales para producirlo. Se usaba más comúnmente en ceremonias religiosas y tenía un gran significado simbólico.

Se consideraba que el perfume y la quema de incienso formaban un puente entre los dioses y los hombres, y ofrecían la posibilidad de comunicarse con lo divino. Además, se creía que los aromas dulces agradaban a los dioses, por lo que los cuerpos preparados para la otra vida debían ser tratados con una variedad de perfumes, que eran elaborados con considerable habilidad y conocimiento. Sus creadores necesitaban mucho más que un olfato para los aromas finos, sino más bien, necesitaban tener un conocimiento íntimo de la química y los procesos de destilación.

Tapputi y Ninu habrían usado una amplia variedad de ingredientes, incluidos aceites especialmente preparados, mirra, diferentes tipos de flores y resinas naturales, que fueron prensadas y manipuladas hábilmente para producir aromas fragantes y dulces que resistirían la prueba del tiempo.

Las técnicas utilizadas por los antiguos químicos del Cercano Oriente tuvieron un éxito increíble. Los arqueólogos que abrieron tumbas egipcias en el siglo XIX, por ejemplo, encontraron que los perfumes utilizados para rodear el cuerpo aún conservaban su olor después de miles de años bajo tierra.

La tablilla babilónica hace referencia a un tratado escrito por Tapputi, que es el primer trabajo escrito conocido sobre la fabricación de perfumes, así como el primer trabajo sobre química general de la historia.

Lamentablemente, este importante texto se pierde para los historiadores modernos, pero los perfumistas posteriores hicieron referencia a las recetas de Tapputi en sus propias obras. Tenemos una receta sobreviviente atribuida directamente a Tapputi: un ungüento hecho para el rey que consistía en flores, aceite y cálamo, una planta parecida a una caña que se usa a menudo para tratar problemas estomacales.

Esta famosa química es conocida por haber revolucionado los procesos y técnicas utilizados para hacer perfumes, desarrollando el primer alambique y usando solventes para crear aromas más duraderos y dulces.

El alambique de Tapputi se usó para destilar y filtrar los líquidos utilizados en la fabricación de perfumes, y es una pieza de equipo básico que todavía se usa en los laboratorios de química en la actualidad.

Aunque sabemos relativamente poco sobre el papel de las mujeres educadas en las antiguas sociedades mesopotámicas, esta tabla puede darnos algunas pistas.

Tapputi parece haber ocupado un lugar muy importante en la casa real, actuando como supervisora ​​general, además de sus deberes como proveedora oficial de perfumes para la familia real y las élites babilónicas. Junto con Ninu, quien probablemente era su asistente, Tapputi recibió el encargo de hacer perfumes y aromas directamente para el propio rey. Ambas mujeres habrían tenido una alta posición social y se les habría pagado bastante bien.

Esta inscripción sobreviviente de la antigua Mesopotamia nos da una idea del papel clave que desempeñaban las mujeres en toda una variedad de profesiones en las sociedades antiguas, lo que contradice la suposición de que las mujeres babilónicas habrían tenido poca agencia o alcance para ascender en la sociedad.

Autor entrada: Diego Torres

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