Biografía de Trajano

Emperador romano (Itálica, 18 de septiembre de 53 d. C. – Selinonte, 9 de agosto de 117 d. C.). Su nombre completo era Marco Ulpio Trajano.

Miembro de una familia rica del orden senatorial de la Bética, sirvió durante varios años a la orden de su padre, delegado en Siria en época de Vespasiano. Fue cónsul en el año 91 y posteriormente gobernador de la Germania superior en el 96. Sus costumbres sencillas y su trato afable le otorgaron una gran popularidad entre sus soldados. Fue adoptado por el emperador Nerva, al que sucedió en el año 98, convirtiéndose así en el primer emperador de provincias.

Durante su mandato se distinguió como brillante general ampliando el imperio hasta su máxima extensión. Condujo victoriosas guerras contra los dacios (101-102 y 105-107), inmortalizadas en la columna trajana de Roma. Después de estas guerras creó la provincia imperial de Dacia, la repobló con colonos e impulsó la explotación de sus minas. En Oriente, inició unas campañas que supusieron la anexión de la Arabia Pétrea en el 106 y más tarde, tras vencer a los partos, la de Mesopotamia, Asiria y Armenia. En África estableció los limes del imperio en la línea de los chotts.

Todas estas conquistas le reportaron enormes riquezas, que le permitieron emprender numerosas obras públicas: se construyó la Vía Trajana y el foro de Trajano, que comprendía la basílica Ulpia, termas, bibliotecas, etc.

La actuación del emperador destacó especialmente en el aspecto judicial, con importantes mejoras, como la reducción de la detención preventiva o el rechazo de las denuncias anónimas. También fueron importantes sus reformas administrativas. Saneó la política administrativa imperial, suprimió los gastos superfluos y, a pesar de no aumentar los impuestos y mostrarse siempre enemigo de las requisiciones, la Hacienda pública aumentó considerablemente sus ingresos y estuvo siempre dispuesta para paliar las crisis que producían las malas cosechas u otras circunstancias.

Nombró numerosos senadores de origen provincial, creó instituciones alimentarias, protegió a las familias numerosas y dio un gran impulso a la agricultura y el comercio, especialmente en Italia.

Enfermó cuando se encontraba en la campaña de Asia. En estas circunstancias, decidió trasladarse a Roma, pero sufrió una apoplejía en Asia Menor y allí murió sin dejar sucesor. Plotinia, su esposa, declaró que había elegido a Adriano y éste le sucedió.

Autor entrada: Diego Torres

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