d’Alembert, Jean le Rond

Científico enciclopedista francés (París, 1717 – 1783).

Hijo natural de un general de Artillería y de la señora de Tencin, fue recogido por un policía a la puerta de la iglesia de Saint-Jean Le Ronde, próxima a Notre Dame. Fue ese agente quien le impuso como nombre Jean Le Rond y lo entregó a la mujer de un vidriero que lo cuidó como al suyo propio, con el apoyo secreto del verdadero padre, que subvino a todas sus necesidades, incluida una buena educación, y le legó al morir una cuantiosa herencia.

Estudió en el colegio mazariniano de las Quatre-Nations, y a los dieciocho años añadió a su apellido el sobrenombre de Daremberg, que andado el tiempo se convirtió en d’Alembert. En el colegio se interesó por el derecho y la medicina. Su Memoria sobre el cálculo integral (publicada en 1739) le valió el ingreso en la Academia de Ciencias de París cuando sólo contaba con veinte años.

En 1741 publicó la obra Sobre la refracción de los cuerpos sólidos. En 1743 su Tratado de dinámica proporcionó nuevas bases a la física y lo consagró en el mudo científico. Poco después, fue la Academia de Berlín la que premió sus Reflexiones sobre la causa general de los vientos (1746) y lo aceptó como miembro. Rechazó, sin embargo, los ofrecimientos de Federico II de Prusia y de Catalina de Rusia y se mantuvo entregado al estudio y la investigación en París, ajeno a los honores y celoso de su independencia.

En 1754 ingresó en la Academia Francesa, de la que fue secretario perpetuo a partir de 1772. Al comienzo colaboró entusiásticamente con Denis Diderot en la gran obra de la Enciclopedia, pero abandonó el proyecto en 1759, en pleno auge de la campaña católica contra la obra y sus promotores. Entre sus ensayos filosóficos, que sirvieron para difundir el pensamiento de los filósofos ingleses en Francia, se cuentan: Retazos de filosofía, historia y literatura (1753), con su célebre Discurso preliminar de la “Enciclopedia”; Ensayo sobre la asociación de las gentes de letras con los grandes, sobre los peligros morales y civiles del mecenazgo; Elementos de filosofía (1759) y Sobre la destrucción de los jesuitas (1765). En su legado científico cabe reseñar también sus Opúsculos, ocho volúmenes escritos entre 1761 y 1780.

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