Falla, Manuel de

Compositor nacionalista español (Cádiz, 1876 – Alta Gracia, Argentina, 1946).

Andaluz por parte de padre y catalán por parte de madre, se dijo que su interés por la música despertó a raíz de haber escuchado una sinfonía de Beethoven. Fue alumno de piano de José Trago en Madrid, y estudió composición con Pedrell en Barcelona.

Sus primeras composiciones fueron canciones, piezas para piano y zarzuelas. En 1904 compuso su primera obra importante: La vida breve, ópera sobre un texto de Carlos Fernández Shaw, con la cual ganó el concurso de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. A pesar de que las bases del concurso estipulaban que la obra ganadora sería estrenada en Madrid, no ocurrió así con la de Falla, que se estrenó primero en Niza y después en París, y hasta 1915 no se representó en el teatro de la Zarzuela de Madrid.

Entre 1907 y 1914 vivió en la capital francesa, y estuvo en contacto con los músicos más prestigiosos del momento: Albéniz, Debussy, Ravel, Dukas y Stravinski, entre otros. En esta época compuso las Siete canciones populares españolas, que representan un recorrido por las diferentes regiones de España, sobre todo las del Sur, y cuyos títulos son Seguidilla murciana, El paño moruno, Asturiana, Jota, Nana, Canción y Polo.

De regreso a Madrid, compuso El amor brujo (1915) para la compañía de ballet de Pastora Imperio; Noches en los jardines de España (1916), para piano y orquesta, cuya parte de piano la interpretó el mismo Falla en el estreno de Londres; El sombrero de tres picos, por encargo de Diaghilev, con decorados de Pablo Picasso. Todas estas obras tuvieron desde sus estrenos el reconocimiento del público por su gran calidad, y lo han seguido teniendo pues figuran con frecuencia en las programaciones teatrales.

En 1919, muertos sus padres, Falla abandonó Madrid para instalarse en Granada con una hermana suya. En esta época escribió El retablo de maese Pedro, obra que se apartó del nacionalismo para representar la música tradicional de una forma más auténtica, con un sentimiento de recuperación de las auténticas raíces. A falta de la misa que Falla hubiera deseado escribir, la obra La Atlántida es una gran proeza que exalta la alianza entre el alma ibérica y el cristianismo, representada de una forma muy simplificada y muy pura. La partitura, que Falla dejó sin terminar, fue concluida por Ernesto Halffter.

Falla fue invitado a dirigir numerosos conciertos en el Instituto Cultural de Buenos Aires, con motivo del 25 aniversario de su fundación. Una crisis cardíaca le impidió su deseo de acabar sus días en un convento de los alrededores de Córdoba, en Argentina.

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