Ibsen, Henrik

Dramaturgo noruego (Skien, 1828, Cristianía [actual Oslo], 1906).

Hijo de un comerciante arruinado, se marchó a Grimstad con 15 años para trabajar como aprendiz de farmacéutico mientras preparaba sus estudios. Allí escribió su primer trabajo, Catilina (1848), que ya presentaba todos los elementos básicos que poblaron su obra posterior.

Llegó a Cristianía (actual Oslo) en 1850, con la intención de ingresar en la universidad; sin embargo, aceptó el cargo de director y dramaturgo del nuevo teatro de Bergen, bajo la condición de escribir una obra cada año.

Durante estos años, y los que pasó en el teatro noruego de Oslo hasta 1862, buscó sin éxito la fórmula para crear el drama nacional que le exigían sus cargos en los teatros de Bergen y Oslo. El rumbo de su creación dramática comenzó a cambiar con las dos últimas obras que creó en esta etapa, Comedia de amor (1862) y Los pretendientes al trono (1863). La primera expresó el tema del anti-idealismo, propio del trabajo posterior de Ibsen, mientras que la segunda cumplió por fin con e papel de drama nacional.

Abandonó Noruega en 1864 y durante 27 años vivió en Roma, Dresde y Munich. Los dos dramas poéticos que escribió al salir de su país, Brand (1866) y Peer Gynt (1867), le consagraron ante el público y la crítica. Los dos protagonistas fueron arquetipos universales, interdependientes y antiéticos, que presentaban las visiones opuestas de la naturaleza humana. Estas visiones se volvieron aún más radicales en otro par de obras, Casa de muñecas (1879) y Los espectros (1881), que trataron la falsa moralidad a través de temas tan polémicos como el abandono del hogar de la mujer y la sífilis. A los que criticaron estas obras respondió con Un enemigo del pueblo (1882), cuyo protagonista idealista era el portavoz del autor. En la siguiente obra, El pato silvestre (1884), regresó al orden personal para repudiar su drama anterior con un punto de vista opuesto y centrado en la destrucción propiciada por el personaje idealista de la obra.

Esta serie de dramas clásico-modernos, cada uno de los cuales amplió o contradijo el anterior, acabó con Rosmersholm (1886), una obra que contiene variantes del protagonista idealista y destructivo de Brand y el pícaro de Peer Gynt, expuestos con un mayor nivel de sensibilidad moral. El suicidio doble con el que finaliza esta obra marcó el final de una época.

En la obras posteriores, entre las que se destacan La dama del mar (1888), Hedda Gabler (1890), El constructor Solness (1892), El pequeño Eyolf (1894), Juan Gabriel Borkman (1896) y Al despertar de nuestra muerte (1899), Ibsen se tornó más analítico y simbólico, aunque permanecieron algunas de las principales características de los personajes obsesivos de sus anteriores obras.

Hacia 1900, cuando volvió a Noruega, sufrió una grave enfermedad que le incapacitó para trabajar hasta su muerte.

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