Biografía de Franz Kafka

Escritor checo (Praga, 1883 – Viena, 1924).

Perteneció a una familia de comerciantes de origen judío, pero su formación fue alemana. Fue de carácter tímido y reservado y de complexión delgada. La vitalidad y la fortaleza abrumadora que percibió en su padre acrecentó una percepción negativa de su autoestima que le acompañó toda la vida.

Mostró cierta ambigüedad en el ámbito religioso. Se declaró ateo, pero sin embargo leyó ávidamente las obras de Kierkegaard. Además, en su obra se aprecian puntos de vista teologizantes. Al acabar el bachillerato empezó los estudios de química, que pronto abandonó. Más tarde, por imposición paterna, estudió derecho en la Universidad de Praga.

En 1902 conoció a Max Brod, amigo y biógrafo suyo. En esta época fue un lector asiduo de Goethe, Flaubert y del filósofo Brentano. En 1906 acabó sus estudios y poco después ingresó en una compañía de seguros, trabajo que no abandonó hasta 1922 y que hizo de él un deprimido oficinista que buscaba ansiosamente la manera de consagrarse a su vocación literaria.

Franz Kafka y Felice Bauer
Franz Kafka y Felice Bauer

En 1912 conoció a Felice Bauer, con quien estuvo a punto de casarse en dos ocasiones. Ella y su hermana Ottla fueron las mujeres que más influyeron en su persona. Viajó por Italia en 1913 y conoció y se interesó por la obra de Strindberg. Después de otro intento frustrado de matrimonio con Julie Wohryzek se instaló en Berlín, y allí conoció a Dora Dymant, con quien mantuvo una relación de felicidad efímera que se rompió en 1923, a causa de una tuberculosis que acabó con su vida.

Kafka sufrió a lo largo de su vida la presión de una rémora de culpabilidad. En su obra se aprecia una voluntad silenciosa pero firme de marginalidad, acrecentada por su condición de judío. Los temas del juicio, el proceso, el castigo, el combate, etc., son reiterativos en sus obras. Su estilo es lacónico y transparente, si bien la critica interpretativa se pronuncia de forma dispar y a menudo antagónica sobre el sentido de su obra. A esta polémica contribuye su carácter obsesivo, absurdo y enigmático de su obra, cercana a un realismo fantástico de corte expresionista. Por ello, la experiencia literaria de Kafka es una de las más fascinantes de este siglo, y su escritura constituye un caso paradigmático de necesidad o, como él mismo decía, de desesperación vital.

Su obra se compone de tres narraciones largas, que dejó inacabadas, América (1927), El proceso (1925) y El Castillo (1926), y de múltiples narraciones cortas, entre ellas Descripción de una lucha (1909), Consideraciones (1912), La sentencia (1913), La metamorfosis (1915), En la colonia penitenciaria (1919), Un médico rural (1919) y su célebre Carta al padre (1919).
Son también de gran interés sus Diarios (1910-1923). Antes de morir, comunicó a Max Brod su deseo de quemar todos sus textos.

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