Biografía de Nabucodonosor II

Rey de Babilonia (s. VII – VI a C.).

Hijo del rey Nabopolasar, se casó con la hija de Ciaxares, soberano de los medos. Durante su reinado, disputó a Egipto la hegemonía sobre los territorios mediterráneos del Próximo Oriente (Siria y Palestina). Tras ser derrotado en la batalla de Karkemish (605), el faraón Necao II incitó a los judíos a la rebelión contra Nabucodonosor. La sublevación (597) motivó el prolongado sitio de Jerusalén por el ejército babilónico y la destrucción final de la ciudad; miles de hebreos fueron condenados al destierro.

Nabucodonosor entronizó a un nuevo rey en Judá, Sedecías (597-586), pero éste se alió con Tiro y Egipto para atacar a su antiguo benefactor (590). Las tropas del faraón Haibria fueron derrotadas por Nabucodonosor, que entró en Jerusalén por segunda vez (587), hizo destruir completamente la ciudad y convirtió en esclavos a todos sus habitantes, deportándolos (586). Este trágico episodio es citado en la Biblia como La cautividad de Babilonia y se le considera el comienzo de la Diáspora (dispersión) del pueblo judío. Tiro, aliado de los hebreos, resistió a los babilonios hasta su capitulación en el año 573.

Éstos fueron los únicos hechos de armas registrados durante el reinado de Nabucodonosor, período en el que Babilonia, gracias a su alianza con los medos, disfrutó de paz y prosperidad económica. Además de distinguirse como gran guerrero, Nabucodonosor se preocupó por las artes y el embellecimiento de su capital. Bajo su mandato fueron erigidos el templo de Marduk, el palacio real, el zigurat (torre escalonada con terrazas a la que se accedía mediante rampas o escalinatas talladas en piedra; en su cima había siempre un oratorio), la puerta de Ishtar (en los huecos de la fachada aparecían dioses y diosas que vertían vasos de agua sobre sus cabezas), el gran puente y las fortificaciones de Babilonia.

La Biblia también narra una curiosa anécdota sobre este rey: dice que, en sueños, Nabucodonosor vio una estatua gigantesca de oro, plata, bronce y hierro, pero que tenía los pies de arcilla; una piedra rodó por la ladera de una montaña y golpeó tan débil basamento, derribando la estatua, que es símbolo de tantos gobiernos aparentemente fuertes pero carentes de sus apoyos más básicos.

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