Biografía de Ramón María Narváez

Militar y político español (Loja, Granada, 1800 – Madrid, 1868).

Nació en el seno de una familia aristocrática. Liberal por convicción, rehusó cualquier cargo antes de morir Fernando VII. Durante la primera Guerra Carlista luchó en el bando isabelino, con brillante actuación en la batalla de Mendigorría (1835). Al año siguiente ascendió a brigadier y frenó los avances del general carlista Gómez en la batalla de Los Arcos (1836); posteriormente restauró la autoridad real en La Mancha (1838).

Partidario del gabinete moderado del conde de Ofalia (1837), se atrajo la enemistad de los progresistas. Desde el exilio conspiró contra Espartero y organizó una sociedad secreta, de ideología moderada, integrada por militares de todas las graduaciones. Dirigió el pronunciamiento de 1843 y, tras desembarcar en Valencia, venció a los esparteristas en la batalla de Torrejón de Ardoz.

En la cúspide de su influencia y poder, impuso como jefe de gobierno a González Bravo, que persiguió a los radicales progresistas, censuró la prensa, desarmó la milicia y encargó al duque de Ahumada la creación de la Guardia Civil.

En 1844, el propio Narváez asumió las responsabilidades de jefe de gobierno (hasta 1851). Se valió del ejército para mantener un orden conservador y centralista, que redujo las atribuciones políticas del Congreso y del Senado (reforma constitucional de 1845). Entre otras medidas, Narváez dictó una ley de prensa muy restrictiva, suspendió la Desamortización y elaboró una tímida reforma tributaria (encargada al ministro Mon).

Los malos resultados económicos de su gestión y las desavenencias con los consejeros del infante Francisco de Paula, esposo de Isabel II y rey consorte, provocaron la destitución de Narváez, que regresó a la presidencia del ejecutivo en 1856, tras el pronunciamiento contrarrevolucionario de O’Donnell. Esta segunda etapa de gobierno, muy breve, pues concluyó en octubre de 1857, estuvo marcada por los disturbios andaluces y los enfrentamientos entre Narváez y Puig Moltó, asesor principal de Isabel II.

Narváez volvió al poder nuevamente en septiembre de 1864. Esta vez, la represión del pronunciamiento de la Noche de San Daniel supuso su tercera caída en desgracia.

Durante su cuarto mandato (1866) pretendió desarrollar, sin conseguirlo, una política liberal que salvase el régimen frente al avance de progresistas y republicanos. A su muerte, la monarquía perdió uno de sus más valiosos defensores.

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