Ockham, Guillermo de

Teólogo y filósofo inglés (Ockham, condado de Surrey, h. 1290 – Munich, 1349).

Religioso franciscano, cursó los estudios en la Universidad de Oxford, donde más tarde explicó las Sentencias de Pedro Lombardo (1319-1320). Sin embargo, no alcanzó el grado de magister en teología, tal vez por su peculiar interpretación de las enseñanzas oficiales.

Estuvo en la corte papal de Aviñón (1324) y elaboró una serie de tesis que fueron censuradas por su jerarquía eclesiástica. Partidario de los espirituales, facción religiosa opuesta a papa cismático Juan XXII, huyó de Aviñón en 1328 acompañado por el general de su orden, Miguel de Cesena. El Papa respondió excomulgándole, pero Ockham halló refugio en Pisa, protegido por el emperador Luis de Baviera, que posteriormente lo llevó consigo a su corte de Munich. En esta ciudad, Ockham escribió polémicos ensayos sobre la reforma interna de la Iglesia católica y expuso sus ideas acerca del buen gobierno político.

El pensamiento teológico de Ockham rebatía las tesis del escolasticismo difundido por los seguidores de Santo Tomás de Aquino. Ockham era fideísta; a su entender, la fe rebasa la capacidad del raciocinio.

El pensamiento abarca el mundo de las sensaciones, y la expresa a través del lenguaje, mero conjunto de convencionalismos arbitrarios (nominalismo). La ciencia humana es un conjunto de proposiciones derivadas de la pluralidad de sensaciones agrupadas en conceptos, y su valor es sólo probable. Por tanto, aplicar los conceptos humanos a Dios es una práctica tan común como errónea. Dogmas de fe como la existencia de Dios y la inmortalidad del alma resultan inaccesibles para la ciencia humana; y lo mismo ocurre – según Ockham – con los axiomas morales, cuya validez, en cuanto dictados por Dios, también la confiere la fe.

Según Ockham, la divinidad no está sujeta a esencias ni leyes universales; el acto de la creación, manifestación de la divinidad, fue puro efecto de la voluntad libre de Dios.

La brecha insalvable entre fe y razón tenía en el pensamiento de Ockham una consecuencia política directa: la necesaria separación entre los poderes eclesiástico y temporal, defendida también por Marsilio de Padua y fundamento de las modernas teorías políticas.

En el siglo XX se han editado varias obras de Ockham: Tractatus de praedestinatione et praescientia Dei (1945), Summa logicae (1951), Summulae in libros physicorum (1959), Quodlibeta septem (1962), Opera politica (dos volúmenes, 1956 y 1963) y Opera omnia (edición crítica iniciada en 1967).

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