Padilla, Juan de

Aristócrata español, caudillo del movimiento comunero (Toledo, 1484 – Villalar, 1521).

Hijo de Pedro López de Padilla, alcalde de la Peña de Martos, pertenecía a una familia nobiliaria de Castilla. Como el Rey Carlos I le había negado la tenencia de la Peña de Martos, Juan de Padilla se unió al movimiento comunero dirigido por Hernando Dávalos y Pedro Lasso de Vega; los comuneros expresaban con la revuelta su descontento por la política del joven rey, dominada por una camarilla de consejeros flamencos y caracterizada por su poco respeto a los privilegios y ordenamientos de los burgos castellanos.

A Padilla se le confió el mando de las milicias toledanas, que inmediatamente partieron a auxiliar a los comuneros de Segovia, capitaneados por Juan Bravo y sometidos al ataque del alcalde de Ronquillo, Antonio de Fonseca, oficial del emperador, cortó el paso a Padilla, que se refugió en Arévalo.

Capitán general de las tropas comuneras por decisión de la Junta Santa reunida en Ávila bajo la presidencia de Pedro Lasso, Padilla avanzó sobre Medina del Campo (que Fonseca había asaltado) y Tordesillas, donde se entrevistó con la reinamadre, Juana, sin conseguir su apoyo para la causa de las comunidades.

El 5 de diciembre de 1520 las tropas imperiales entraron en Toledo y Padilla fue relevado en el mando del ejército comunero; lo sustituyó Pedro Girón, que en enero de 1521 se pasó al bando imperial. La tropa comunera pidió entonces que Padilla fuese restituido a su puesto de capitán general, aunque la Junta Santa se inclinaba por Lasso de la Vega. De nuevo en el mando, Padilla avanzó sobre Ampudia (que tomó), Simancas (fue incendiada) y Torrelobatón, donde se estableció entre febrero y abril de 1521.

Partidario de seguir la guerra hasta sus últimas consecuencias, Padilla se enfrentó al bando más moderado de los comuneros, que pretendían firmar una paz honorable con el emperador. El 23 de abril salió de Torrelobatón en compañía de otros dos dirigentes comuneros, Bravo y Maldonado, camino de Toro; sorprendidos en Villalar por el ejército imperial, las tropas comuneras fueron aniquiladas y sus caudillos presos y ejecutados al día siguiente en la plaza Mayor de Villalar, María de Pacheco, viuda de Padilla, continuó la resistencia comunera durante algunos meses.

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